
26 Proaño, Terreros
1 Introducción
La creciente demanda de los viajeros por experimentar emociones y no solo conocer un destino ha aumentado la
necesidad de diseñar experiencias turísticas. Frente a este panorama, este documento presenta como tema el diseño de
experiencias turísticas: una perspectiva basada en el desarrollo del aprendizaje. Es así que se plantea como objetivo general el
diseñar dos propuestas de experiencias turísticas en el balneario de San Bartolo, Lima.
El presente documento muestra el diagnóstico, diseño y validación de dos propuestas de experiencias turísticas en el
balneario de San Bartolo. Este diseño de experiencias fue el resultado de dos propuestas elaboradas por los alumnos del curso
de Diseño de experiencias turísticas en la PUCP.
El alcance del documento es descriptivo, pues detalla de manera clara cada uno de los tres pasos en la formulación de
cada una de las propuestas de experiencias turísticas. Respecto a las limitaciones con las que cuenta esta iniciativa, se reconoce
que el diseño de las experiencias aún no se ha implementado.
2 Marco teórico
Con más frecuencia, una nueva dimensión del consumo se presenta en el mundo: más allá de adquirir bienes y servicios,
ahora se ofrece “vivir una experiencia” que aporte novedad a las rutinas (Sernatur, 2017, p.10). Por tanto, existen empresas
que ofrecen dicha experiencia: Coca Cola no vende solo gaseosas, sino unión familiar; por su parte, Amazon no solo vende
productos, sino comodidad (Mincetur, 2020). Esta idea ya la habían desarrollado Pine y Gilmore (1998, p. 13) cuando
introducen el concepto de “economía de la experiencia” al argumentar que los consumidores valoran cada vez más las
experiencias sobre los productos tangibles. Según este modelo, las experiencias turísticas efectivas deben crear una conexión
emocional con los visitantes, al ofrecer un valor emocional añadido al servicio básico.
Ante la demanda actual, es indispensable el diseño de experiencias turísticas competitivas y sostenibles con una mirada
de mercado. Durante muchos años, el diseño de productos turísticos se basó en la oferta. Por ejemplo, una zona de bosques,
mirando su oferta, planifica sus productos turísticos y los comercializa como turismo de naturaleza, y entra al mercado
a competir con todos aquellos destinos (algunos ya posicionados) que ofrecen naturaleza como ventaja competitiva. Sin
embargo, con esa propuesta de venta, tal vez, los viajeros nunca lleguen.
Por su parte, Prebensen (2013) destaca la importancia de la co-creación de experiencias entre los proveedores de servicios
y los turistas. La autora argumenta que involucrar a los viajeros en el diseño y la personalización de las experiencias aumenta
su satisfacción y fidelidad hacia el destino. Esto se debe a que los destinos no ajustan sus experiencias a las tendencias
y requerimientos de los nuevos viajeros. Por ejemplo, la tendencia es que los viajeros buscan cada vez más experiencias
holísticas de bienestar. Es así como la zona de bosque puede diseñar y comercializar experiencias (yoga y meditación en el
bosque, meditación en conexión con la naturaleza, entre otras) al ofrecer diversas experiencias turísticas en lugar de solo una,
de manera que se considere a los viajeros en las nuevas tendencias. Actualmente, las tendencias se vinculan a las nuevas
tecnologías, mayor accesibilidad y acceso a la información.
Ante esta nueva perspectiva en el turismo, el diseño de experiencias turísticas es un campo de estudio en constante
evolución, transformación y cambio que busca crear vivencias memorables y auténticas. En América Latina, este enfoque va
ganando importancia bajo los pilares de sostenibilidad y diversidad cultural. Es así que Vásquez y Toro (2010) mencionan que
las experiencias turísticas deben involucrar la participación activa de los visitantes en las actividades culturales y comunitarias
de las regiones que visitan, a su vez que promueven el intercambio cultural y el desarrollo local.
Se comprende entonces que el diseño de experiencias turísticas busca la vinculación del viajero con el entorno y con
cada uno de los elementos del sistema turístico para lograr una vivencia positiva y memorable, que aporte valor y que se
quiera compartir. Por tanto, la creación y desarrollo de experiencias turísticas novedosas, adecuadas y rentables, es uno de los
retos más interesantes en el proceso de destinos turísticos (Minturd, 2010).
En este sentido, Fiore y Jeoung (2007) proponen el modelo de experiencia turística memorable que identifica cuatro
dimensiones claves: estimulación sensorial, estética, afectiva y cognitiva. Según este modelo, las experiencias turísticas
efectivas deben estimular los sentidos, ser visualmente atractivas, generar emociones positivas y proporcionar aprendizaje
significativo. A su vez, el diseño de experiencias turísticas se basa en la creación de vivencias auténticas, emocionales y
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